sábado, 13 de junio de 2009

Relato. (sin titulo decidido)

Aquella tarde parecía más calurosa que las otras tardes de aquel pegajoso verano… Ya eran casi las ocho de la tarde, y Lola estaba allí, tirada en su viejo sofá de terciopelo rosa, dándole vueltas a la cabeza mientras de fondo apenas escuchaba aquel maldito disco que siempre estaba girando en su equipo de música. ¿Por qué diablos no cambio nunca ese disco?, pensó. Era un viejo vinilo de Los Kinks que alguien se dejó olvidado un día en una de aquellas fiestas que montaban cada viernes, aprovechando que sus padres se iban de fin de semana a su pisito en la playa. Lola sonrió, recordando aquellos tiempos, al mismo tiempo que, decidida, se levantó de un salto y fue a sacar el viejo vinilo del pitorrito del tocata, dispuesta a darle una merecida jubilación a Los Kinks. Deben ser más viejos que mis abuelos, pensaba mientras lo tomaba cuidadosa entre sus dedos. Miró a un lado, a otro… ¿Qué hago con esto?... De pronto miró a la ventana, llamando su atención un vocerío infantil que parecía venir de la placita que está abajo. Fue hacia ella, dejó el disco apoyado en la estantería, subió la persiana al tiempo que un rayo de sol se colaba aprovechando el espacio que había dejado libre, deslumbrándola… Maldita sea, ¿será posible que hasta que no se pone el sol no deja de entrar por esta ventana?. De modo que, curiosa, poniéndose la mano derecha en la frente cual visera protectora, sacó la cabeza por la ventana y miró a la plaza. Allí estaban los niños, jugando, corriendo, revoltosos, entre los bancos de la plaza, sorteando a las viejecitas que, ritualmente, cada tarde bajaban y se encontraban al pie de la misma farola, temerosas de que algún día faltara una de ellas… Lola recordó los tiempos en que, ella misma, no hacia demasiados años, ella misma era una de aquellas niñas que jugaba a las prendas, al escondite, al tejo… Pues no han cambiado tanto los tiempos como dicen, pensó. Incluso aquella placita tampoco había cambiado demasiado. Si hasta parece que los árboles están igual que entonces. Los árboles… recordó aquel chico, vecino del bloque de enfrente, que una tarde grabó en la corteza un corazón y, dentro, las letras: L & J… J?.. ¿Como se llamaba aquel chico?... Recordó que, sólo un mes después de aquel día, vio como los padres del chico cargaban su viejo 600 con un montón de maletas, y luego salieron, se montaron todos en el coche, y él sólo acertó a decirle adiós con la mano. Nunca más le volvió a ver. Nada más aquel viejo cartel desvencijado colgado en el balcón que ponía “Se vende” y que, una desapacible tarde del otoño siguiente, una ventolera arrancó de los barrotes llevándoselo quién sabe dónde…. ¿Cómo se llamaba aquel chico?... J, j… ¿Jaime, Julio…?. De repente, un destello le vino a la mente. La plaza se calló, como si en un momento todos los niños dejaran de gritar al mismo tiempo y las viejecitas silenciaran sus entrecortados chismes. El árbol estaba ahí, abajo, lo miró y parecía llamarla. Estaba igual que entonces, ¿estará todavía grabado el corazón?. De un salto, bajó la persiana y salió corriendo por el pasillo, hacia su dormitorio en busca de sus vaqueros, cuando, de pronto, un timbrazo rompió el mágico momento de silencio. El teléfono sonaba….y fastidiada por sacarla de aquella ensoñación se dirigió al salón. Diga? Lauraaaa, cuánto tiempo...! estás en la ciudad? qué alegría! tenemos que organizar una fiesta para celebrar que estas de vuelta!, pero en mi casa no podrá ser porque mis padres hasta julio no se van a la playa, ...de acuerdo, tu buscas el lugar y yo me encargo de avisar a los demás, se pondrán muy contentos cuando les cuente que estás aquí, nos vemos guapa!. Lola colgó el teléfono y respiró aliviada, su amiga de toda la vida había regresado y pronto estarían juntas de nuevo. Comenzó a recordar cómo se conocieron aquella tarde de invierno cuando sus madres las llevaron a clases de danza clásica, que por aquella época era la más extendida entre todas las actividades extraescolares. Ataviadas con un tutú rosa y mallas blancas, ambas tímidamente se saludaron al ver que coincidían en la misma fila, y a partir de entonces fueron inseparables. A la mente de Lola tambíen acudieron recuerdos de sus primeras salidas a las discotecas, los primeros novietes....De repente Lola volvió a acordarse del corazón grabado en el árbol de la plaza, y decidida se vistió y bajó a la calle. A lo lejos divisaba el árbol y su pulso se aceleró mientras se esforzaba por llegar cuanto antes. Una vez allí comenzó a buscar aquel grabado, y tras unos segundos....allí estaba! Intacto, como si el tiempo no hubiera pasado, los trazos suaves y claros de aquel símbolo le llenaron él corazón de sentimientos que dormidos parecían ya olvidados. Contempló la J unos segundos y enseguida acudió a su memoria el nombre de aquel chico: Jorge...

De pronto, cerró los ojos y comenzó a respirar hondo. Muy hondo. Tanto que se sintió mareada, y fue a buscar aquel viejo banco en el que tantas tardes de primavera había pasado de pequeña… ¡Qué rabia!. Como siempre, aquel banco estaba completamente lleno de señoras mayores al cuidado de sus nietos que jugaban en la plaza. De repente, Lola se volvió, parecía que alguien la llamaba, y fue a darse de nuevo de frente con un impresionante rayo de sol que la deslumbró otra vez. Tras unos segundos, en los que se quedó completamente cegada, Lola devolvió la mirada al banco, en el que sorprendentemente ahora no había nadie. Decidida, fue a sentarse rápidamente. Y asi lo hizo, complacida, mirando de frente al gran árbol de la plaza. Desde alli apenas se divisaba el corazón grabado, pero ella sabía que estaba allí, y suspiró sintiendo una extraña sensación entre alegría y melancolía, entre sorprendida y confusa, como cuando encuentras algo que hacía tanto tiempo que habías perdido que ya ni te acordabas, pero que al encontrarlo te da esa impresión entre pena y emoción… Y volvió a cerrar los ojos, los brazos extendidos ocupando todo el respaldo del banco, las piernas estiradas cruzando los pies, la cabeza echada ligeramente hacia atrás… De pronto, comenzó a sentir una agradable brisa que le refrescaba la cara. Sonreía. Con los ojos cerrados, los recuerdos de la infancia iban sucediéndose en su mente, rápidamente uno tras otro, como si tuviera prisa por llegar a ese día. ¡Ese día!... Ella estaba con Jorge, lo miraba orgullosa mientras él terminaba de grabar el corazón. ¡Ten cuidado Jorge, no te vayas a caer!. Jorge se volvió sonriendo, con su navajita en la mano, y le lanzó esa mirada picarona que a ella tanto le gustaba. Terminó de grabarlo y se puso frente a ella. Ella le rodeó el cuello con sus brazos, entreabrió los labios y esperó…. Y asi estaba ella ahora, con los ojos cerrados, los labios entreabiertos, la respiración entrecortada…. Cuando de pronto, una frase la hizo descender de repente de su particular sueño:
-¡¿Lola, que haces ahí?!

viernes, 12 de junio de 2009

Microcuento XVIII. La niña inquieta


Porqué a ella? Por qué?... se preguntaba la niña tapada hasta las cejas en la azabache soledad de su cuarto… cuando su abuelo le contaba una de sus historias, pasaba las siguientes noches despierta sin pegar ojo. La de esa tarde la inquietaba especialmente, aquel hombre vampirizado por una chica que lo obligaba a vivir una vida irreal. No podia dejar de pensar: ¿Viviré una vida que no es mia? ¿Será esta mi casa, serán estos mis padres…? Todo alrededor parecía ser de mentira. De pronto se abrió la puerta, adivinando la figura de su madre al contraluz… Cariño, es tarde... Se acercó, la besó y, con un tierno suspiro, cerró los ojos tranquila, pensando: Esto no puede ser irreal…

jueves, 11 de junio de 2009

Microcuento XVII. Malas noticias


La montaña rusa, contestó.... cuando estaba en todo lo alto se precipitó al vacío dejando un paisaje desolador. Gabriel escuchaba a su hermana relatar cómo el recinto ferial quedó repleto de ambulancias mientras la gente huía despavorida y otras se asomaban curiosas al lugar del siniestro, donde los cadáveres y los heridos se acumulaban a medida que iban pasando las horas. Sintió náuseas y se apartó de ella, fue a la terraza, respiró hondo y miró al cielo, algo presintió y al instante sonó su móvil, tras una breve conversación colgó, el pánico y la ansiedad se apoderaron de el. Salió de allí como alma que lleva el diablo con un solo pensamiento en su cabeza: porqué a ella? Por qué?

martes, 9 de junio de 2009

Microcuento XVI. La montaña rusa


Sólo les quedaba aguardar pacientes otra oportunidad y robarle a la vida unas cuantas horas para soñar juntos de nuevo… los dos salieron del parque de atracciones cogidos de la mano y, al llegar a la puerta, se despidieron. Fueron a darse un beso, dándose cuenta, mirando alrededor, que había un montón de gente, cada uno a lo suyo, pero como otras mil veces, se sintieron observados... Cada uno partió hacia un lado de la calle, rumbo a sus casas, pero al dar dos pasos él se volvió y le preguntó a ella: ¿oye, dime qué es lo que más te ha gustado?. La montaña rusa, contestó.... cuando estaba en todo lo alto.

martes, 2 de junio de 2009

Microcuento XV. Escapada


Sin mediar palabra, sellaron aquel mágico día con un profundo beso… de Amor. Las luces del pequeño pueblo comenzaban a encenderse mientras el sol se ocultaba detrás de las montañas. Ambos regresaban lentamente por el mismo sendero que llevaba al pueblo cogidos de la mano, en silencio. Los dos sabían lo que les esperaba: llegarían al hotel de nuevo, después de cenar harían las maletas, se ducharían, harían el amor una vez mas para luego quedarse dormidos, abrazados, sabiendo que, a la mañana siguiente, cada uno volvería a su hogar, a su vida, a su rutina, a sus mentiras de siempre….Sólo les quedaba aguardar pacientes otra oportunidad y robarle a la vida unas cuantas horas para soñar juntos de nuevo…

sábado, 30 de mayo de 2009

Microcuento XIV. La puesta


y es que el Amor había conseguido una vez mas hacer posible lo imposible. El nunca imaginó ni en el más maravilloso de sus sueños que la realidad podría llegar a ser tan dichosa… Miró el vaso, apuró de un sorbo el jack daniel’s, miró al horizonte, despidiendo a los últimos rayos de sol que no terminaban de querer perderse bajo el mar, cerró los ojos para saborear mejor la romántica melodía que llegaba a sus oidos, los abrió de nuevo, miró a su derecha y allí estaba ella, acunada bajo su brazo, mirando fijamente la anaranjada puesta de sol… Ella le devolvió la mirada, acercaron sus labios y, sin mediar palabra, sellaron aquel mágico día con un profundo beso… de Amor.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Microcuento XIII. El despertar


Entonces despertó, envuelto en un inmenso charco de sudor. Miró a su alrededor desconcertado, no recordaba qué había pasado ni cómo había llegado hasta aquella habitación. Alguien acarició dulcemente su mano y al mirar allí estaba, su amada, llorando de alegría mientras repetía su nombre una y otra vez. Llamó a los médicos que presurosos se acercaban por el pasillo del hospital. Cariño, estás aquí!, has vuelto a la vida!, Te amo!.Ambos lloraban de felicidad mientras los médicos comprobaban que, milagrosamente, había salido del coma profundo en que se encontraba.. Ella jamás desistió, jamás se separó de el, jamás dejó de repetirle que estarían juntos de nuevo, y es que el Amor había conseguido una vez mas hacer posible lo imposible.

sábado, 18 de abril de 2009

Microcuento XI. El cometa


mientras un hilo de sangre descendía por la comisura de sus labios, convirtiendo en inútiles los esfuerzos de James por reanimarla… Alli estaba, en medio de aquel caos, la tierra temblaba, los edificios se venían abajo. Una joven que parecía un muerto viviente se cruzó con él, y James acertó a preguntarle: ¿Qué ha pasado?. Ella balbuceó: El cometa… James recordó aquella noticia leída días pasados, a la que no dió demasiado crédito: “El cometa Sparrow, del tamaño de un campo de fútbol, pasará rozando el planeta…”. Maldito fútbol, pensó, al tiempo que escuchaba una tremenda explosión, se volvió, y atinó a ver como una balconera ardiendo caía sobre su cabeza. Entonces despertó, envuelto en un inmenso charco de sudor.

Microcuento X. Miedo


De repente se volvió, y allí estaba, clavándole la mirada de aquellos ojos enrojecidos. Pensó en salir corriendo pero el era mas rápido que ella, no tardaría en darle alcance y su furia se acrecentaría. Optó por quedarse quieta, mirándole. En una fracción de segundo acudieron a su memoria los tiempos felices que vivieron juntos y no lograba recordar en qué momento él cambió para convertirse en el ser mas posesivo, despiadado y violento de la tierra. Ya no me quieres? Le dijo mientras dos lágrimas brotaban de sus ojos asustados. No tuvo tiempo de decir nada más, un golpe certero acompañado de un ¡cállate zorra! la dejó inconsciente, mientras un hilo de sangre descendía por la comisura de sus labios.

Microcuento IX. El bosque


Y dejó que sus gritos, casi animales, rompieran el silencio de la noche. Y se preguntó angustiada: ¿que hago yo aquí en medio del bosque, atada a este árbol?... En su mente martilleaba una y mil veces su último recuerdo, acostada en su cama, dispuesta a disfrutar de un plácido sueño después de una agotadora jornada… Gritaba como una posesa, preguntándose qué o quién la habia arrastrado hasta ese maldito bosque. Entonces fue cuando comenzó a sentir unos pasos que se dirigían hacia ella, cada vez más cerca. Gritó mas fuerte aun, viéndose ahogado el grito por una carcajada ténebre, siniestra, de ultratumba… De repente se volvió, y alli estaba, clavándole la mirada de aquellos ojos enrojecidos.

viernes, 17 de abril de 2009

Microcuento VIII. Aventura


Un volcán de lujuria a punto de explotar entre sus piernas que, temblorosas, se abrían abandonándose al remolino que la arrastraba, estalló justo en el momento en que aquel desconocido la penetró con fuerza. Hubo un parón, tal vez de dos o tres segundos, los dos amantes se miraron, sus respiraciones entrecortadas se unieron en una, se besaban de una forma febril y descontrolada. El, sintiéndose acogido por los candentes e inflamados labios que ahora rodeaban su miembro, comenzó a moverse despacio, ella, abrazándose con mas fuerza al tremendo vaivén erótico que la penetraba, cerró los ojos, abandonándose al intenso placer que poco a poco la fue poseyendo y dejó que sus gritos, casi animales, rompieran el silencio de la noche.

jueves, 9 de abril de 2009

Microcuento VII. La alcoba


Y de esta manera descubrieron al fin cómo era el cielo. Sus labios se acercaron, erizándose el vello, explorando sus lenguas en un atrevido ritual. Ella, cerrados los ojos, sintió como aquella lengua vaciaba su boca y lentamente recorría sus labios, bajando por su cuello, despacio, dejando a su paso un húmedo sendero ardiente, hasta llegar a sus pechos. Se estremeció, dejando caer la cabeza hacia atrás, sintiendo erizar sus pezones al ser tiernamente atrapados por aquellos labios, tan insolentes y deseados a la vez… Los labios de su amiga… La lengua siguió bajando, mojando su ombligo, recorriendo la senda de su vientre, el tiempo detenido, los sentidos desbocados, un volcán de lujuria a punto de explotar entre sus piernas.

miércoles, 8 de abril de 2009

Microcuento VI. El viaje

Las amigas volvían a estar juntas, esta vez ya eternamente. Mientras sus cuerpos aún eran objeto de fotografías y pruebas forenses, sus almas levitaban libres hacia lo desconocido. ¿Será esto el cielo?, no lo parecía, al menos no como siempre lo imaginaron. Aquel escenario mas bien se asemejaba al basto océano que, desplegando una fuerza sobrenatural, las engullía sin remedio hacia las profundidades marinas, donde una joven sirena de facciones hermosas las esperaba, y hablándoles en el lenguaje de las mareas y de los ritmos lunares, fue guiándolas en un apasionante viaje hacia el interior de los más ocultos y anhelados sueños que no pudieron cumplir en vida, y de esta manera descubrieron al fin cómo era el cielo.

martes, 7 de abril de 2009

Microcuento V. Venganzas

...Su vida se escapó en el mismo instante en que su amiga apretó el gatillo, pobre infeliz!. Toda una vida juntas, desde primaria cuando las dos iban al colegio cogidas de la mano, para ahora terminar así... y todo por culpa de aquellos malditos celos. Su vida se escapó, mientras contemplaba asombrada como su propia alma se incorporaba, salía y, escapándose por el balcón, llegaba al coche donde su amiga huía presurosa de la escena y, al llegar a la primera curva, se enredaba en su pelo, aquel que juntas tanto habían cepillado, hasta lograr que enmarañado cegara sus ojos y, descontrolado, saltara la valla, estrellándose en el barranco... Las amigas volvían a estar juntas, esta vez ya eternamente.

lunes, 6 de abril de 2009

Microcuento IV. La traición

Oiga, es la Policia? He matado a mi marido…Supongo que no querrás acabar diciendo esa frase que a menudo se escucha en las películas de los sábados por la tarde…Su amiga tenía razón, no podía continuar con una relación que se tornaba cada vez mas tormentosa, ella se conocía muy bien y sabía que era capaz de cualquier cosa por celos, incluso matar. Esa misma tarde decidió poner fin a su matrimonio, así evitaría un mal mayor. Subió la escalera y justo al introducir la llave el corazón le dio un vuelco, cerró la puerta tras de si, entró al dormitorio y…la vida se le escapó trémulamente en el mismo instante en que su amiga apretó el gatillo, ¡pobre infeliz!.

Microcuento III. Liberación

Martha regresó a la cama, comprendió entonces que Peter jamás volvería. Intentando dormir, cerró sus ojos pero una y mil veces le venia a la mente aquella terrible imagen: Peter cayendo al vacío, el desgarrado grito clavándose en sus oidos, el agudo chasquido del cuerpo al chocar contra el empedrado suelo de aquel pozo abandonado… Deseaba olvidar y no podia… ella lo habia empujado, presa del más desesperado de los temores, buscando el final de tantos años de maltrato y amenazas, el final de tantas vejaciones en silencio. Pero estaba claro, nunca más podria dormir tranquila, asi que intentando calmarse se levantó, fue hacia el teléfono, lo descolgó con parsimonia, marcó… oiga, es la Policia? He matado a mi marido….

Microcuento II. Madrugada

Y un postrero hilo de veneno derramado de las copas tiñó de amargura el mantel…Martha despertó sobresaltada, sólo había sido un mal sueño. Palpó al otro lado de la cama pero Peter no estaba. Se levantó agitada, miró el reloj, las cuatro de la madrugada, se dirigió a la cocina y llenó un vaso de agua apresuradamente. Mientras bebía aún podía sentir cómo su garganta se inflamaba al paso del fatal veneno. Respiró profundamente pero no encontró alivio, algo iba mal, y clavando sus ojos en la mesa donde tantas veces ella y Peter habían desayunado juntos halló una nota. Mientras leía, una lágrima furtiva recorrió su rostro cansado. Martha regresó a la cama, comprendió entonces que Peter jamás volvería.

domingo, 5 de abril de 2009

Microcuento I . Helen y Andy

Este proyecto concebido hace tan solo unas horas comienza su andadura, espero que lo disfrutemos... De esta manera brindaron Helen y Andy minutos despues de su apresurada boda, una boda secreta a la que solo asistieron sus dos mejores amigos, ineludibles testigos de la unión. Entonces ninguno de ellos sabia que, con la misma rapidez y entusiasmo que habian preparado aquel apasionado enlace, se cernía sobre ellos la más amarga de las tragedias... Tan pronto apuraron el último trago, un dulce sueño cerraba para siempre los ojos de los dos enamorados, entrelazadas sus manos para siempre y entreabiertos sus labios, dispuestos para un beso eterno... y un postrero hilo de veneno derramado de las copas tiñó de amargura el mantel.

Microcuentos

Los microcuentos son cuentos como otros cualquiera, con la salvedad de que deben tener un numero maximo de palabras... en nuestro blog, pongamos q el numero maximo sera 120 palabras. Y hemos pensado q seran microcuentos encadenados, quiere decir que irenia y jason iran publicando cuentos alternativamente, y con la condicion de que el microcuento de uno debera empezar obligatoriamente con la ultima frase del microcuento inmediatamente anterior del otro... Espero q los lectores del blog sepan disfrutar de su lectura, al menos del mismo modo q los autores lo haremos con su escritura....

sábado, 4 de abril de 2009

Andando el comienzo

me uno a tu alegria e ilusion, porque qué mejor cauce para desplegar tanta capacidad creativa en nuestros dias como un blog de este tipo... espero sembrar contigo cantidad de inspiraciones y anhelos creativos, y poder recoger juntos los frutos plasmados en esta ciber pagina... que el tiempo no sea perdido y este blog sirva para rubricar tanto tiempo en la Red, que las palabras no se las lleve el viento, que este blog sea testigo y notario de historias, cuentos, relatos, fantasias, sueños.....

Comienza la andadura

Experimento en estos momentos una hemorragia de satisfacción al ver nacer este blog que compartiremos por mucho tiempo espero, para expresar todos nuestros pensamientos, relatos, anécdotas, y donde, en definitiva, poder dar rienda suelta a nuestra inspiración creativa. Este proyecto concebido hace tan solo unas horas comienza su andadura, espero que lo disfrutemos.