mientras un hilo de sangre descendía por la comisura de sus labios, convirtiendo en inútiles los esfuerzos de James por reanimarla… Alli estaba, en medio de aquel caos, la tierra temblaba, los edificios se venían abajo. Una joven que parecía un muerto viviente se cruzó con él, y James acertó a preguntarle: ¿Qué ha pasado?. Ella balbuceó: El cometa… James recordó aquella noticia leída días pasados, a la que no dió demasiado crédito: “El cometa Sparrow, del tamaño de un campo de fútbol, pasará rozando el planeta…”. Maldito fútbol, pensó, al tiempo que escuchaba una tremenda explosión, se volvió, y atinó a ver como una balconera ardiendo caía sobre su cabeza. Entonces despertó, envuelto en un inmenso charco de sudor.
sábado, 18 de abril de 2009
Microcuento XI. El cometa
mientras un hilo de sangre descendía por la comisura de sus labios, convirtiendo en inútiles los esfuerzos de James por reanimarla… Alli estaba, en medio de aquel caos, la tierra temblaba, los edificios se venían abajo. Una joven que parecía un muerto viviente se cruzó con él, y James acertó a preguntarle: ¿Qué ha pasado?. Ella balbuceó: El cometa… James recordó aquella noticia leída días pasados, a la que no dió demasiado crédito: “El cometa Sparrow, del tamaño de un campo de fútbol, pasará rozando el planeta…”. Maldito fútbol, pensó, al tiempo que escuchaba una tremenda explosión, se volvió, y atinó a ver como una balconera ardiendo caía sobre su cabeza. Entonces despertó, envuelto en un inmenso charco de sudor.
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