
Y dejó que sus gritos, casi animales, rompieran el silencio de la noche. Y se preguntó angustiada: ¿que hago yo aquí en medio del bosque, atada a este árbol?... En su mente martilleaba una y mil veces su último recuerdo, acostada en su cama, dispuesta a disfrutar de un plácido sueño después de una agotadora jornada… Gritaba como una posesa, preguntándose qué o quién la habia arrastrado hasta ese maldito bosque. Entonces fue cuando comenzó a sentir unos pasos que se dirigían hacia ella, cada vez más cerca. Gritó mas fuerte aun, viéndose ahogado el grito por una carcajada ténebre, siniestra, de ultratumba… De repente se volvió, y alli estaba, clavándole la mirada de aquellos ojos enrojecidos.
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