sábado, 30 de mayo de 2009

Microcuento XIV. La puesta


y es que el Amor había conseguido una vez mas hacer posible lo imposible. El nunca imaginó ni en el más maravilloso de sus sueños que la realidad podría llegar a ser tan dichosa… Miró el vaso, apuró de un sorbo el jack daniel’s, miró al horizonte, despidiendo a los últimos rayos de sol que no terminaban de querer perderse bajo el mar, cerró los ojos para saborear mejor la romántica melodía que llegaba a sus oidos, los abrió de nuevo, miró a su derecha y allí estaba ella, acunada bajo su brazo, mirando fijamente la anaranjada puesta de sol… Ella le devolvió la mirada, acercaron sus labios y, sin mediar palabra, sellaron aquel mágico día con un profundo beso… de Amor.

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