
Sin mediar palabra, sellaron aquel mágico día con un profundo beso… de Amor. Las luces del pequeño pueblo comenzaban a encenderse mientras el sol se ocultaba detrás de las montañas. Ambos regresaban lentamente por el mismo sendero que llevaba al pueblo cogidos de la mano, en silencio. Los dos sabían lo que les esperaba: llegarían al hotel de nuevo, después de cenar harían las maletas, se ducharían, harían el amor una vez mas para luego quedarse dormidos, abrazados, sabiendo que, a la mañana siguiente, cada uno volvería a su hogar, a su vida, a su rutina, a sus mentiras de siempre….Sólo les quedaba aguardar pacientes otra oportunidad y robarle a la vida unas cuantas horas para soñar juntos de nuevo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario